¿moradas y castillos? (40)
Ático en la calle de Villarroel, Barcelona.
Situado en una zona característica de la ciudad: el Ensanche y, más concretamente, en el barrio de Sant Antoni. Se trata de un edificio del 1897de planta baja más seis, más ático, de fachada con bajos de piedra natural arenisca y resto de plantas con esgrafiados polícromos y encintados de los huecos con la misma piedra natural con molduras y decoraciones a modo de pilastras y entablamentos. Los balcones están formados por losas de piedra natural y sus barandas son de fundición, con carpinterías de madera y con contraventanas de persiana pintadas para las balconeras.
El acceso al edificio se produce a través de una puerta acristalada de madera barnizada y decoraciones de herrería que da paso al vestíbulo de paredes estucadas, pavimentado con losas de mármol blanco y el alto techo acabado con un artesonado de yeso pintado. Desde este vestíbulo, arranca la escalera pavimentada del mismo mármol para continuar en los pisos superiores con combinaciones de madera y de pavimento cerámico para las huellas y contrahuellas y pavimento hidráulico para los descansillos. Las barandas son de fundición y los pasamanos de madera. Las paredes están enyesadas y estucadas con arrimaderos imitando mármol rosado y cenefas de diseños geométricos. Todo ello precisaría rehabilitación.
Los datos registrales describen un piso de más de ciento cincuenta metros cuadrados con seis dormitorios y dos terrazas.
Lo que el tasador encuentra y procede a valorar es un piso de apenas cuarenta metros cuadrados, recién reformado a base de pavimentos de gres porcelánico variados y paredes enyesadas y pintadas ‘a la veneciana’ –estuco veneciano, quizá-, rodeado por una amplia cubierta a la catalana.
El contacto explica que se va a gastar cinco millones en ajardinar la terraza, que pondrá el piso en alquiler, que ahora lo usa como despacho, que su mujer lo usa para pintar cuadros. En efecto, algunos ejemplos muestran algún intento de colores carne sobre púrpura a lo Bacon.
El contacto regenta el bar-restaurante del chaflán de enfrente y su actual mujer la peluquería contigua.
Como curiosidad, para llegar al dormitorio principal, que disfruta de la única balconera a la terraza pues se han tapiado otras aberturas como sistema antirrobo, se debe atravesar la cámara higiénica. Cosa que sorprende al tasador.
El contacto le habla de su divorcio, de su juicio ganado a los vecinos por el uso del terrado, de otras propiedades como el segundo piso puerta primera de la misma finca que ha alquilado a ciudadanos de origen chino, no sin antes proteger el pavimento hidráulico con parquet tipo Pergo.
Valor de tasación: doscientos cuarenta mil quinientos euros.