editorial
La imagen que provoca la palabra Hekhaloth, nos conduce inmediatamente a un arquetipo preciso y como tal, a un objeto que guarda en lo más profundo de su origen una fundamental carga simbólica. Su historia reflejada en nosotros, nos aproxima a la urgencia de construir una arquitectura que cargue el mundo de significados más que de formas.
Así también, es posible que quienes lean este texto crean que las palabras cumplen una misión imprescindible en la arquitectura y que ésta no se basta tan solo con las construcciones. Nos preguntamos acerca del sentido que deben tener tales palabras, así como la forma que éstas deben adoptar para comunicar adecuadamente una descripción, una teoría o una crítica.
El espacio que abre Hekhalot surge solitario, personal y a la vez confesadamente compartido entre estudiantes del Máster en Teoría e Historia de la UPC de Barcelona, con el propósito de enseñar a los otros el producto de horas de clase, de lecturas, de escrituras más o menos estériles o de vagabundeos reflexivos y agotadores por y sobre Barcelona. Exige el ejercicio de la escritura, tal vez como lo describe Octavio Paz:
“Escribir es un proceso doloroso que requiere un gran esfuerzo y noches sin dormir. Además de la amenaza del bloqueo del escritor, queda siempre una sensación de fracaso inevitable. Nada de lo que escribimos es lo que queríamos. Escribir es una maldición. La peor parte es la angustia que precede al acto de escribir –las horas, días o meses que buscamos en vano la frase que abra el grifo para que el agua fluya—. Una vez que esa frase está escrita, todo cambia: el proceso es cautivador, vital y enriquecedor, sin importar el resultado final. ¡Escribir es una bendición!”
En Hekhalot no hay línea editorial, no hay comité, no hay preámbulos, ni antecedentes. Todo está pasando en este momento. Su construcción se propone análoga a la del muro: lenta, gradual, diversa a través de pequeñas piezas, diferentes en forma y material, puestas con la mano de lado a lado siguiendo una línea y en sentido ascendente, cediendo espacio para los vacíos de puertas y ventanas y plegándose para erigir, la cabaña, la unidad de habitación o el palacio.
Ejercer el análisis, la reflexión y la crítica a través de textos, puede ayudar a mejorar las condiciones del espacio y la habitación humana de nuestro mundo. Es esto lo que definitivamente nos anima.
por Tatiana Urrea.